José Mari Soroa, quien, tras colgar las botas en el CD Logroñés, regentó junto a su esposa, Pitu Royo, el Restaurante Buenos Aires de la calle República Argentina durante casi dos décadas, fue un gran experto en tirar los penaltis. Aquí jugó dos temporadas (1970-1971 y 1976-1977) y marcó ocho goles, de los cuales siete fueron de falta máxima. Solía darle al balón “muy fuerte”, según Garrastachu, y sorprendía al portero.
El 8 de septiembre de 1991, el defensa Isidro Villanova se convirtió en el tercer miembro de la saga de los Villanova en jugar en el CD Logroñés, al sustituir a García-Pitarch en el minuto 89 del partido que le enfrentó al Cádiz (2-1). Antes lo habían hecho sus tíos Manolo Villanova (1962-1964) y, años después, Antonio Villanova (1969-1970), ambos porteros. Su sobrino disputó aquí cien partidos en cuatro temporadas (1991-1995).
Belaza, un jugador popular y querido por la afición
Hoy cumple 74 años Jesús Belaza, que fuera el gran capitán del CD Logroñés en los años 70 y uno de los jugadores más queridos por la afición blanquirroja. El 11 de junio de 1977, se despidió del fútbol en un partido homenaje en Las Gaunas y, 72 horas antes, a instancias de su presidente, Emilio Ramírez, las peñas acordaron por unanimidad salir a la calle con sus blusas de colores para acompañarle ese día. ¡Felicidades!