El 9 de septiembre de 1984, el CD Logroñés tuvo que recurrir a jugadores del Promesas, aficionados y juveniles para el partido que disputó ante el Atlético Madrileño (2-1), a causa de la huelga de futbolistas profesionales. Gabino y Colás fueron los autores de los goles. Al domingo siguiente, el encuentro previsto en Granada debió ser suspendido, al prohibirse alinear juveniles en la competición profesional.
El 22 de junio de 1996, Marcos Eguizábal vendió el CD Logroñés a un grupo de empresarios riojanos, encabezado por Fernando Alonso y Jesús Vicario, de la empresa Feyje, por un importe de 225 millones de pesetas (1.352.277,23 euros), tras ocho años al frente del mismo, “sin ayuda de nadie”, dijo en su despedida. “Podía haber conseguido más dinero, pero mi mayor deseo era que el club se quedara en La Rioja”.
El portero Manuel Vicente vino al CD Logroñés procedente del Oviedo y fue el titular en las dos primeras jornadas de la Liga 1980-1981, hasta que pasó a ser el suplente de Pacheco, recién fichado. “Pacheco tenía mucho nivel”, me cuenta desde Oviedo “y, cuando se lesionó, (desde la jornada 32ª) el entrenador le dio la oportunidad a Villares, que era de la cantera y lo hizo muy bien”. Al final de la temporada, volvió al Oviedo.